La hemitiroidectomía consiste habitualmente en la extirpación del lóbulo tiroideo patológico, el istmo y el lóbulo piramidal si está presente. La técnica se puede reproducir en el lado contralateral para completar una tiroidectomía total.
Para completarla es importante conocer la anatomía cervical y sus estructuras musculares, vasculares y nerviosas. Además, hay que tener presentes las tres complicaciones más importantes de esta cirugía: el hipoparatiroidismo postquirúrgico (excepcional tras una hemitiroidectomía), la lesión del nervio laríngeo recurrente (NLR) y el hematoma.