En pacientes con sospecha de cáncer o enfermedades inflamatorias, durante la nasofibrolaringoscopia, el médico toma una pequeña muestra de células o tejido (biopsia) de cualquier área de aspecto anormal.
Esta es la prueba más importante para diagnosticar el cáncer de laringe ya que un médico patólogo examinará la muestra con un microscopio y estudia el tipo de células que conforman dicha lesión. Los resultados pueden demorar entre 7 y 10 días.